No sé quien lo tiene, pero de seguro alguien
lo arrojó a un cajón esperando el momento.
Luego de la acción, la reacción.
Un súbito estrépito que arranca
toda vibración vital de la faz terrestre.
Imagina tal poder en un cajón,
aguardando, a gatas, ése momento.
Cada ser, cada rincón, cada hijo,
cada emoción, cada corazón, cada razón,
cada idea, cada fracción,
cada tentación...
...cada cajón.
Sublime
(Danza de la porcelana temperamental)
martes, 10 de febrero de 2009
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